Las proteínas son moléculas orgánicas compuestas por aminoácidos responsables del crecimiento y la reparación de tejidos. Por ello, los atletas que consumen alimentos ricos en estos nutrientes ganan mucha masa muscular magra. Pero eso no es todo, las proteínas también ayudan en la producción de enzimas, hormonas, neurotransmisores y anticuerpos, en la reposición del gasto energético de las células y en el transporte de sustancias para el cuerpo.
Existen proteínas de origen vegetal y animal. Las proteínas de origen vegetal se consideran incompletas por ser pobres en aminoácidos esenciales, que son aquellos que nuestro organismo no produce. Sin embargo, las proteínas de origen animal son completas, ya que contienen esos aminoácidos esenciales y también son más eficazmente absorbidas por nuestro organismo. Quien no consume carne, en el caso de los vegetarianos, no tiene forzosamente que llevar una dieta más pobre o menos rica en este tipo de sustancia, ya que siempre pueden complementar su dieta con diversos cereales y granos.
Alimentos como la carne, el pescado, los huevos, la soja, pero también otros como los lácteos, la quinoa, las judías o las semillas son bastante ricos en proteínas y deben incluirse todos en una dieta equilibrada y variada.
Pero en lo que respecta a la carne más específicamente, como una de las mayores fuentes de proteína que podemos consumir, vamos a analizar ahora algunas propiedades presentes en 4 tipos distintos de este alimento: la carne de pollo, de pavo, de vaca y de cerdo.




_ POLLO PAVO VACA CERDO
De forma general, la ingesta diaria de proteína recomendada es de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal. No obstante, es importante señalar que esa es la media estándar de una persona con actividad diaria común, si bien naturalmente una persona extremadamente activa o un deportista regular tiene una necesidad de consumo mucho mayor, pues consume más calorías y tiene una mayor necesidad de reconstrucción y renovación de sus tejidos musculares.
Siempre es recomendable contactar con un nutricionista para obtener una ayuda específica y fundamentada sobre el tipo de alimentación a llevar y las cantidades a consumir en cada caso.
El consumo excesivo de proteínas puede sobrecargar el hígado y los riñones, obstruir las arterias debido a la acumulación de grasa y también aumentar los niveles de colesterol malo en la sangre. Además, puede hacer que el cuerpo pierda mucha agua y perjudicar el buen funcionamiento del corazón. Por ello, es importante, sea cual sea el caso, llevar una alimentación equilibrada que abarque todos los grupos alimentarios.